Dilma Rouseff y el futuro de la izquierda latinoamericana

"La pregunta que titula esta conversación '¿Qué le pasa a la izquierda?', podría parecer capciosa –comenta Javier Moreno, director del diario El País América–, pero yo sí creo que a la izquierda le pasan cosas que no le deberían pasar si quiere contribuir de forma decisiva a América Latina en esta era".

Dilma Rousseff tomó aire y respondió con enérgico convencimiento a Moreno. “El problema durante mucho tiempo de la izquierda fue convencerse de que no había alternativa al neoliberalismo, que ese era el único paradigma en donde podía existir un consenso. Esa es la gran captura cognitiva de nuestra época, y es la que le pone las ataduras a la izquierda. Sus políticas (de la izquierda) han sido rehenes del neoliberalismo, y eso ha abierto el camino al populismo de derechas”. 

Sobre ese fenómeno –el populismo de derecha– Rousseff explicó: “hasta ahora la derecha no había sido fascista o neofascista como la brasileña de hoy, pero sí implantó reformas que retiraron los derechos de las capas mayoritarias de la población. También, regresando al primer punto –¿qué la pasa a la izquierda? – debemos acercarnos cada vez más a las necesidades de la población de nuestros países y tener la humildad de entender que no somos nosotros los que respondemos a la población. Me encantaría discutir qué es la democracia, porque su sentido se ha desvirtuado”. 

La conversación avanzó sobre las actitudes fundamentales que debe guardar la izquierda. Moreno presentó el argumento de que los movimientos de protesta que recorren el continente hoy son mucho más variados de lo que reflejan los partidos de izquierda tradicionales. Pregunta: "¿cómo puede la izquierda realmente recoger ese sentimiento que se manifiesta en las calles?”. Para la ex-Presidente de Brasil es un punto interesante, afirmó que su partido, el de los trabajadores, tiene una larga tradición de lucha por las mujeres, por la población LGBT, por la Amazonía y por la cultura. “Pero ahora la extrema derecha de Brasil está en otra etapa. Para ellos el comunismo se infiltró en esas luchas”.

Moreno citó al ex-Presidente del Uruguay, Pepe Mujica, que dijo, al respecto de Brasil, que se debía aprender de los errores cometidos y volver a empezar. “Hay una parte mejor que esa –lo interrumpe la ex-mandataria–: Mujica dijo que no hay derrotas definitivas, y tampoco hay victorias definitivas”. Entonces la sala del Centro de Convenciones de Cartagena aplaudió con ganas. Moreno retomó la conversación. “Cuando habla de errores, ¿a qué errores de la izquierda se refiere Mujica?”

"Creo –reitera la ex-Presidente– que el gran error de la izquierda y los progresistas fue creer que había que ceñirse al consenso neoliberal. Creo que si no se derrota esa idea no conseguiremos una alternativa con la cual las personas se identifiquen, porque así no habrá posibilidad de integración social y distribución de la riqueza. No existe un futuro político para nadie si la desigualdad entra en la democracia”.

Al referirse al conjunto de América Latina, Dilma Rouseff enfatizó en tres situaciones bien diferentes, sin las cuales no se puede concebir un futuro compartido. La primera es la del proceso de paz en Colombia. “Lograr esto era realmente importante, porque América Latina llevaba más de un siglo en paz y este proceso significaba que Colombia tendría un potencial para integrar a su población. A nivel mundial América Latina puede convertirse en un continente sin guerras, tal vez el único en el mundo". 

La segunda realidad que no puede perder de vista el grupo de América Latina es la de Cuba, que venía de un bloqueo que iba a terminar gracias a Barak Obama, una nueva realidad que toda América Latina celebraba como un éxito, hasta que lo desmontó Donald Trump. 

Por último, Venezuela. “Quiero dejar claro que yo no le endosaría, no apoyaría y denunciaría cualquier intervención militar en Venezuela, porque además esa intervención no la harían tropas americanas, sería hecha a través de tropas latinoamericanas.” Otra vez, todo el salón la aplaudió, pero con más fuerza, decisión y coraje que cuando entró al escenario.