Del Amazonas al Magdalena

Wade Davis ha visitado de nuevo en Colombia, país que su alma nunca abandonó desde que lo conoció a los 14 años por recomendación de su madre. Vino aquí a estudiar español siguiendo su convicción de que era “la lengua del futuro”, y se encontró con mucho más que eso. Como estudiante de botánica, regresó junto a su compañero fallecido Tim Plowman en busca del rastro que había dejado el etnobotánico Richard Evans Schultes, que pasó 12 años internado en la Amazonía colombiana, el mejor laboratorio de botánica del mundo. 

En otras ocasiones ha hablado de su libro más famoso, El Río, que sigue los pasos de Schultes en el Amazonas. También ha presentado la película El sendero de la anaconda donde se muestra la cosmogonía de los pueblos indígenas amazónicos y se revelan las vidas de él y de su entrañable amigo Martín von Hildebrand, quien fundó la Fundación Gaia Amazonas. 

En esta ocasión está en el Teatro Adolfo Mejía para hablar de otro tema, desconocido para la audiencia. Acaso los únicos que hayan leído las páginas de su nuevo libro, además de los editores, lo acompañan en el escenario: Camilo Jiménez, director de Arcadia, y Sandra Uribe, una mujer de Medellín que para Wade es un símbolo de los que tuvieron salir del país por la violencia que se desató a finales de los años ochenta, pero que ahora están regresando. 

El libro Magdalena, historias de Colombia será publicado en “algún momento” del 2020 y es, según el propio Davis, “totalmente una carta de amor para Colombia”. El reflejo de su labor por entregarle al mundo un mensaje: “que Colombia no es un país de sangre y narcotráfico, sino un lugar asombroso desde cualquier punto de vista”.

Bien decía Gabriel García Márquez que el Amazonas era misterio y el Caribe historia. En este libro, Wade descubre para el lector que, en efecto, “Colombia, como país, es un regalo del río Magdalena”. Además de ser el afluente que le abrió el territorio a los conquistadores, los ribereños expresan bien los rasgos de la nación. Los personajes que pueblan el libro son arquetipos, encarnan la resiliencia, la magia o el dolor. 

Es el caso de la historia que descubrieron en Puerto Berrío, Magdalena, donde algunas personas recogen los muertos, los adoptan, les dan nombre, los cuidan y les piden milagros. Juan Manuel Echavarría, quien es invitado a subir al escenario, escuchó por primera vez esa historia en el año 2006 y se pasó los siguientes siete años en una investigación a través de la fotografía para retratar ese “profundo ritual de humanidad”. O de un señor que le explicó a Davis que la razón por la que Colombia alberga casi la mitad de especies de mariposas del mundo es “porque una mariposa en Colombia es sólo una flor que puede volar”.