La Unión Soviética vista por los ojos de un oso

Memorias de un oso polar, de la escritora japonesa Yoko Tawada, deja ver fracciones de tres vidas y el absurdo mundo que las rodea: la tiranía y la corrupción de la Unión Soviética. Es una sátira hermosa, llena de imágenes que conducen a otras. Los personajes, situados en escenarios extremos y algo ridículos –el exilio, el circo y el zoológico– deben hallar la manera de interpretar sus vidas.

Se trata de tres osos: una madre escritora, su hija artista de circo, y el osezno de esta, que nace en cautiverio. Personajes de fábula que dejan ver al lector la naturaleza humana alejándola de una representación habitual. En ese mundo alegórico, que sirve para reinterpretar el pasado, la novela discurre entre pensamientos acerca de la censura, los derechos humanos, el cambio cultural, la literatura, la violencia, la clase trabajadora, el multiculturalismo y el tiempo que nos queda en este planeta como individuos y especie.

El circo bajo censura es el escenario durante buena parte de la novela, pero al final lo reemplaza el zoológico y serán los medios, en lugar del Estado, los encargados de darle forma a los nuevos héroes de la nueva sociedad.

¿Cómo da forma el entretenimiento a la cultura actual?

Hoy en día la tribuna del entretenimiento es principalmente Internet. Está hecho de fotografías, música e historias que se ofrecen para que actúen rápida y efectivamente en las hormonas. Los consumidores se volvieron adictos al entretenimiento y esperan el mismo efecto de géneros tradicionales como la novela o el teatro. No quiero ignorar el mundo digital, vivimos en el presente, pero yo, personalmente, quisiera escribir la literatura que no trabaja de manera rápida y efectista, sino que toma tiempo y es de larga duración.

¿Qué le sucedió al arte con la censura estatal?

Lamento profundamente la situación de poetas que han sido arrestados, asesinados o han muerto en la cárcel. Ellos escondieron cápsulas de pensamiento en su lírica y nuestro problema está en desentrañarlas. La ambigüedad, la ironía y las alegorías como procedimientos no solo nos protegen del poder de la censura, sino de nuestra propia estupidez. Son una herencia cultural.

Qué efecto tiene en la literatura –y la vida– el construir una historia a partir de fragmentos discontinuos, en lugar de crear una sola narrativa que se mueva hacia un clímax.

Existen varias líneas que se desarrollan en el presente. Vivimos una historia que termina en el nacionalismo. Estamos viviendo otra historia que acabará en una catástrofe ambiental. Pero también hay otra historia en la que las personas están envejeciendo mucho más que antes, así que ven la vida de otro modo. Es importante no encerrarse en una única historia. Los fragmentos sirven mucho para eso.

Yoko Tawada estará conversando con Ana Cristina Restrepo el sábado dos de febrero a las 12:00 horas en el Salón Santa Clara del Hotel Sofitel.