Los límites de la novela

La radical exploración que Margo Glantz hace de la escritura fragmentaria la ubica como una de las voces contemporáneas más trasgresoras en cuanto a la exploración formal de la concepción novelística. Libros como Saña, Por breve herida, Yo también me acuerdo o Y por mirarlo todo, nada veía, podrían ser vistos como un solo corpus narrativo que, en distintos registros y a partir de diferentes motivos, exploran la interacción pensamiento-memoria-experiencia, en la mente erudita y atenta de Glantz.

El título de su más reciente libro proviene de un verso de Sor Juana que dice “Y por mirarlo todo, nada vía, / ni discernir podía…”. En él se encuentra capturada la esencia del libro que cincelan los otros epígrafes del libro (Kafka, Quevedo, Gorostiza, Szymborska). Esta esencia es la perplejidad inmanente al observador plantado ante su tiempo.

Tullida por un falso arrobo: la falsa promesa de que el hombre anda hacia su mayoría de edad, que la realidad está en curso de adquirir una forma gramática que nos permita leerla sin más, que avanzamos en línea recta hacia la emancipación y la posesión del derrotero de nuestro destino, la experiencia humana se ve asediada por un sinfín de acontecimientos que parecen acontecer todos de golpe, como si de un perverso aleph se tratara, haciendo que la tarea de la contemplación, la reflexión o el disfrute sean cada vez más difíciles de alcanzar.

Por el más reciente libro de Glantz (cuyas primeras páginas se pueden leer aquí) desfilan notas de los Diarios de Kafka y Charlie Sheen, tragedias como la de Ayotzinapa, la inminente sequía generalizada de Sudáfrica o ataques suicidas en Pakistán; también advertencias acerca de cómo “la hipérbole neutraliza a la hipérbole”, o recordatorios de personajes como Lee Miller (corresponsal de guerra y amante de Man Ray). Está el desastre global y también el minúsculo detalle de la mañana, está el análisis de la retórica y el verso de sor Juana, y los dislates de Trump y Jong-Un. Está el mundo en todo su estertor, modelado de manera virtuosa a partir de un mosaico en cuyo silencio se vacía el eco del estruendo del mundo.


Margo Glantz participará en dos eventos del Hay Festival Querétaro