El padre de Manuel Marsol (España) falleció cuando este tenía solo 11 años. Un hecho que ha marcado la obra del ilustrador, que muestra afecto y agradecimiento a su progenitor desde los recuerdos y la fantasía. Lo hizo con el álbum ilustrado Astro, en una alegoría sobre el amor entre un padre y un hijo contada por un astronauta náufrago que se encuentra en un planeta lejano bajo la tutela de un alienígena. Y lo hace ahora con El cielo en casa, donde la foto de un penal que lanzó su padre en 1970, en el que el balón está suspendido en el aire sin posibilidad de saber si fue gol, es el detonante para indagar en la memoria infantil —una canción, unas películas o el penalti que mandó Roberto Baggio a las nubes—, las preguntas sin respuesta y las esferas girando en el espacio eternamente.








