En un país en el que la literatura a menudo aborda las violencias más horrendas de su sociedad, Liliana Blum (México) sorprendió a todos haciendo lo propio con el aspecto más sórdido de la naturaleza humana. Pandora exploraba parafilias sexuales, perversiones y relaciones plagadas de abuso, gordofobia y complicidad social. Más adelante ha seguido escarbando en lo escabroso con El monstruo pentápodo y en Cara de liebre. Una década después, acaba de reeditar Pandora, con un prólogo escrito por ella y con capítulos inéditos. Una oportunidad inmejorable para reabrir la caja de lo monstruosamente humano.






