Dentro del mundo de Joe Sacco

¿Reportero? Lo es. Pero no uno cualquiera. Sus historias se cuentan en viñetas y toman años en ver la luz. Pero en su mundo no hay prisa ni sus lectores lo buscan por la inmediatez de su información. Por el contrario, Joe Sacco despelleja y despelleja la realidad hasta terminar contando lo verdaderamente importante. Hasta el punto de ser considerado uno de los escritores de historias gráficas, viñetas o cómics (¿lo son?) más famosos del mundo. Su último Un tributo a la tierra es un viaje al extremo norte del continente americano para narrar la historia de un genocidio cultural. 

Sacco hará parte del Hay Festival Digital Colombia donde conversará con Juan Cárdenas el miércoles 27 de enero a las 16:30..

Naciste en Malta y emigraste con tu familia a Australia para acabar definitivamente en EE. UU. ¿Cómo recuerdas tu infancia?

Tuve una infancia agradable. Tengo pocos recuerdos de Australia, algunos, pero quiero decir que lo que recuerdas siendo niño es muy diferente a lo que vives después cuando vuelves. Puedo decir que pese a esos cambios de país tan bruscos tuve una infancia muy estable. Madre y padre normales en un hogar normal. Recuerdo libros, muchos libros. Mis padres tenían muchos libros. Recuerdo el día en que un vendedor visitó nuestra casa intentando vender una enciclopedia y recuerdo que mis padres compraron la Enciclopedia Británica y fue fantástico. Puedo decir que siempre crecí rodeado de libros y que estos tuvieron un fuerte impacto en mi formación como persona, creo que de ahí viene mi curiosidad por el mundo. Lea más aquí.

Por Diego E. Barros, Jot Down. (Junio, 2014) "Yo entiendo el periodismo como el primer escalón de la historia".


¿Cómo trabaja concretamente?

Hago decenas de entrevistas, como cualquier periodista. Sin embargo, lo que necesito son sugestiones visuales, así que a veces planteo a mis fuentes preguntas muy raras, del tipo: "¿Cómo ibas vestido?". No paro de tomar fotos de los mismos detalles: un coche, una casa; a la hora de representarlo no quiero inventar nada. Dibujo sólo cuando no es recomendable sacar la cámara, en los check point, por ejemplo. Los soldados israelíes no agradecen las fotos, entonces esbozo con el bolígrafo. Cada vez que cruzo voy añadiendo detalles. Lea más aquí.

Por Lucía Magi, El País. (25 de octubre del 2009). "No soy objetivo, pero sí honesto".


¿Por qué solo dibuja en blanco y negro?

Porque no sé realmente usar el color, esa es la verdadera respuesta. No utilizo Photoshop y no soy bueno con el color. No lo digo con orgullo, es una limitación que tengo y debo trabajar lo mejor que pueda en blanco y negro. Sin embargo, con los años ha dejado de preocuparme esto y me he dado cuenta de que ese es mi estilo. Mi limitación se ha convertido en mi estilo. Lea más aquí.

Por Jacobo García, El País (11 de septiembre del 2019). “Me interesa dibujar sobre la teología de la liberación.


In all of your books, people are telling you some really heavy shit. They’re talking about very, very painful things. Sometimes it’s inherited traumas, or griefs that go back generations that they’ve been living with their whole lives. In Paying the Land, there’s the experience of children being ripped away from their parents and sent to residential schools. There’s drug and alcohol abuse. There’s physical and sexual abuse. There’s deep rifts within communities. How do you go about making sure that subjects know they can trust you with what they’re giving you?

Often that starts with who your guide is. In this case, Shauna Morgan. She’s Euro-Western, not Indigenous, but she’d worked a lot in the communities. There were people who trusted her, and she introduced me to them. That was an advantage. That’s true in places like Gaza. I always looked for someone who wasn’t necessarily a professional translator but who could speak English well enough. The main thing for me was always: Was this person trusted in the community? What was the person’s standing in the community? Was their family well respected? And if my guide was trusted and had paid his own dues in the community and he was introducing me around, that reflected on me.

The other thing is learning to listen, which is something I’ve learned over time. In the case of Paying the Land, I had to listen in a different way, because I was told when people start speaking, the culture is you let them speak, especially elders. Elders have to be respected in many ways, and one of those ways is you ask a question and let them unwind the story in the way they want to, or explain something in the way they want to explain it. That was unusual for me, because I’ve gone through some of my old interviews and I realize how many times I cut people off before they got to something really interesting, because sometimes I wanted to demonstrate my knowledge of the subject. Over time I’ve learned to keep my mouth shut better. Read more here.

By Isaac Butler. Slate. 26 de septiembre del 2020. “It Has to Hit Me in the Gut”