Tres años de Bogotá39 (XII). Sergio Gutiérrez Negrón

Con el objetivo de seguir celebrando la buena literatura, resaltando el talento y la diversidad de de producción literaria en Latinoamérica, hablamos con los integrantes de la lista Bogotá39-2017, tres años después de haber sido seleccionados. Hoy con nosotros el novelista, columnista y traductor Sergio Gutiérrez Negrón (Puerto Rico).

Han pasado tres años desde que se publicase la lista Bogotá39-2017 y fuiste seleccionado. ¿Nos puedes contar cómo ha continuado tu trabajo como escritor desde entonces?

En estos tres años, he seguido escribiendo, como antes, quizás con más ahínco. Lo que sí cambió, a grandes rasgos, fue que básicamente me volteé hacia adentro. Dejé de escribir para periódicos y abandoné la columna, dejé de opinar y de polemizar, en persona y en las redes, y voy descubriendo que el alboroto lo lleva uno de todos modos bien internalizado. 

Has publicado cuento y novela. ¿Podrías compartir con nosotros los nombres de tus autores/as favoritos en cada género? 

Soy muy malo compartiendo cosas que me gustan, porque rápido me las cuestiono y me pregunto si de verdad son mis favoritas. Pero, si decimos que mencione libros que me gustan, más que autores, diría limitándome a las novelas: Felices días, tío Sergio de Magali García Ramis, Sueños de trenes de Dennis Johnson, Luz de agosto de Faulkner, Ema, la cautiva de César Aira, El entenado de Juan José Saer, Porque parece mentira la verdad nunca se sabe de Daniel Sada, y el El reino de este mundo de Alejo Carpentier. 

¿En qué proyecto/s estás involucrado en estos momentos?

Llevo año y pico metido en una novela que me gusta pensar como un western que se despliega en las postrimerías caribeñas de la revolución haitiana, por allá para principios del siglo XIX. Hay amores, fugas, bucaneros, esclavistas, libertos, ilustrados, y un puñado de gente que intenta hacerse de un espacio existencial más allá y más acá de las formas de libertad que piensa Occidente. 

¿A qué paisano/a tuyo recomendarías para una hipotética Bogotá39-2027?

La verdad que, ahora mismo, no sé y no quiero disparar de la baqueta. 

¿Cuál deber ser el papel de la cultura en el mundo post-cuarentena? ¿Crees que cambie mucho en relación al contexto previo?

Creo que a todos nos gustaría pensar que sí, que a través de las expresiones de la cultura es posible imaginar formas nuevas de relacionarnos, nuevos horizontes a partir de los cuales ensamblarnos. Pero mi lado pesimista, que gana más de lo que no durante la cuarentena, teme que lo que se asoma es una violenta pauperización.

Borges se imaginó el paraíso como una gran biblioteca, Kafka se imaginaba viviendo en un sótano donde pudiese leer, y Woolf recalcó la importancia de una habitación propia para escribir poesía y ficción. En tiempos de confinamiento y con los nuevos formatos de lectura digital, tal vez ellos hubieran cumplido sus fantasías. Para un escritor, ¿es la cuarentena un paraíso o una pesadilla?

La cuarentena toma la fantasía del silencio y el aislamiento con la que sueñan muchos escritores y la voltea, la revela como lo que es. Supongo que podría decir que la cuarentena también deshace la fantasía del escritor y nos revela gente encerrada, aislada de las redes de cariño de las que nos hacemos. Con respecto a la habitación propia de Woolf, en particular, según lo que me comunican amigas y reportan los medios, parecería que la cuarentena también está revelando lo atrincherado de las formas patriarcales, lo fácil que muchas están perdiendo los cuartos propios que pensaban que habían ganado. Es, como se dice en Puerto Rico, un badtrip

¿Durante el confinamiento estás siendo más escritor o lector?

Me nació un hijo un mes antes del comienzo de la cuarentena, así que estoy descubriendo las muchas maneras en la que se cría, siendo lo que sea que es uno antes de poder asumirse como padre. Eso dicho, a los treinta y tantos días de encierro, comenzaron abrirse bolsillos de escritura que mantengo con cuidado y con recelo. 

¿Cuál es el libro inevitable durante el confinamiento?

El que sea que nos ayude a apalear esta vaina y salir de ella bien. Yo voy leyendo en pedazos y de manera fragmentada la trilogía del teórico Fred Moten, consent not to be a single being