Tres años de Bogotá39 (XX). Jesús Miguel Soto

Con el objetivo de seguir celebrando la buena literatura, resaltando el talento y la diversidad de de producción literaria en Latinoamérica, hablamos con los integrantes de la lista Bogotá39-2017, tres años después de haber sido seleccionados. Hoy con nosotros el escritor Jesús Miguel Soto (Caracas, 1981), autor de las novelas Boeuf (Relato a la manera de Cambridge)La máscara de cuero y el libro de relatos Perdidos en Frog.

Han pasado tres años desde que se publicase la lista Bogotá39-2017 y fuiste seleccionado. ¿Nos puedes contar cómo ha continuado tu trabajo como escritor desde entonces?

Poco después de Bogotá-39 publiqué en México una edición del libro Boeuf (Relato a la manera de Cambridge) con la editorial Paraíso Perdido. He seguido avanzando, con bastante lentitud, en otros proyectos de escritura aún inéditos. En los últimos años el mayor cambio es que me cuestiono cada vez más los géneros a la hora de escribir; supongo que es parte del espíritu de los tiempos. 

Has publicado cuento y novela ¿Podrías compartir con nosotros los nombres de tus autores/as favoritos en cada género?  

La respuesta a esta pregunta suele cambiar, ¡qué bueno que no sea siempre la misma! Están los cuentos de Chéjov, Borges, Rubem Fonseca, Ednodio Quintero, Lucía Berlin. Novelas… las de Conrad o Dostoievski siguen teniendo resonancia en mí; y un poco más acá las novelas de César Aira, Daniel Sada, Victora de Stefano, y ciertos libros bastantes fronterizos como los de Chejfec, Anzaldúa o Sebald.

¿En qué proyecto/s estás involucrado en estos momentos?

Hace un par de meses concluí el manuscrito de un libro que venía trabajando desde hacía muchos meses. Y ahora ando con uno de textos breves.

¿A qué paisano/a tuyo recomendarías para una hipotética Bogotá39-2027?

Jacobo Villalobos, Raquel Abend van Dalen o Pamela Rahn. Insisto en que las fronteras entre narrador, poeta y ensayista serán dentro de siete años más difusas todavía. 

¿Cuál deber ser el papel de la cultura en el mundo post-cuarentena? ¿Crees que cambie mucho en relación al contexto previo?

No me agrada entender como un “deber ser” el papel de la cultura. Hay muchas posibilidades… el asunto es que las haya. Yo pongo el acento en que la cultura sirve, entre otras cosas, para producir variados mundos y así contrarrestar los efectos o las limitaciones del que vivimos. El de hoy, desde hace varios meses, me parece es un mundo saturado de presente; todo lo que está ocurriendo, evento tras evento, se siente con mayor intensidad pese a la sensación de encierro y parálisis. En cambio, futuro hoy es una palabra extraña. Espero la cultura sirva para llenar esa palabra de contenidos.

Borges se imaginó el paraíso como una gran biblioteca, Kafka se imaginaba viviendo en un sótano donde pudiese leer, y Woolf recalcó la importancia de una habitación propia para escribir poesía y ficción. En tiempos de confinamiento y con los nuevos formatos de lectura digital, tal vez ellos hubieran cumplido sus fantasías. Para un escritor, ¿es la cuarentena un paraíso o una pesadilla?

Más bien es un limbo, un a la espera de…

En lo personal no ha sido para nada la pesadilla que le está tocando vivir a cientos de miles. Paraíso tampoco es; si bien disfruto mucho la experiencia del retiro y el aislamiento, es distinto cuando no es voluntario o cuando su tiempo de duración es indefinido.

¿Durante el confinamiento estás siendo más escritor o lector?

La verdad igual que en otros momentos; a veces poco, a veces más. En todo caso, más lector que escritor.

¿Cuál es el libro inevitable durante el confinamiento?

La Azotea de Fernanda Trías o Leñador de Mike Wilson.