La versión oscura de 'La delicadeza'

David Foenkinos es uno de los escritores y cineastas más populares en Francia. Ha ganado múltiples premios, entre ellos el prestigioso Prix Goncourt. La conversación entre él y María Luisa Sosa Delgado giró entorno a su más reciente novela publicada en español, Dos hermanas.

Foenkinos inició la charla contando que el libro que le cambió la vida fue La delicadeza.  Esa novela vendió más de un millón de libros en Francia, y lo convirtió en un escritor afamado. Le aconsejaron que siguiera la misma fórmula en sus siguientes libros para tener el mismo éxito. Pero él no estuvo de acuerdo, y siguió experimentando. 

Dos hermanas, de alguna forma, es la versión oscura de La delicadeza. Le interesa mucho el tema de los celos dentro de la familia, los celos entre hermanos. Y ese es el tema central de la novela. El dolor de una hermana que se siente condenada al sufrimiento, mientras la otra parece haber nacido para la felicidad. 

Foenkinos se enfermó gravemente en su juventud, y fue la belleza de la literatura lo que lo salvó. En su novela trata de retratar eso. La forma en que la literatura salva del sufrimiento.  Pero también cómo el sufrimiento nos transforma, y puede llevarnos hacia la maldad. La novela es un retrato de la maldad, la forma en que un personaje bueno, debido a los sufrimientos de la vida, se acerca al mal. 

La literatura es mucho más potente que el cine, afirma Foenkinos, pues se puede ir más lejos en la psicología de los personajes. En Dos hermanas trata de llevar esto al extremo, es una novela psicológica donde se hacen muy pocas descripciones físicas. Es más bien un retrato de la mente de los personajes. Y, en general, toda su literatura es así. 

Para Foenkinos la escritura es una pasión, una obsesión que invade toda la vida. Y ese es el tema de su próxima novela. El hecho de que cualquier persona puede tener un destino novelesco. Narra la historia de un escritor que ya se ha cansado de la ficción. Así que decide que su siguiente novela será la vida de alguien real, alguien que encuentre por la calle.

La felicidad en la literatura, dice Foenkinos, no le interesa a nadie. Siempre tiene que ocurrir algo que la modifique, que sea un obstáculo. Pero en la vida real siempre tratamos de mostrar la mejor versión de uno mismo, sobre todo en las redes sociales. Y, debido a ello, ahora todo se ha convertido en entretenimiento y en falsedad. 

Finalmente cerró la plática afirmando que no hay personas a las que no les guste leer. Sólo hay personas que no han encontrado el libro correcto para ellas.