No olvidar

El Hay Festival Querétaro 2021 dio inicio con uno de los grandes de la novela gráfica: el español Paco Roca. Con más de una decena de títulos publicados, varios de ellos traducidos a otros idiomas, el monero valenciano habló sobre la importancia de contar historias que para muchos quedan en el olvido. Como la de Miguel Ruiz, protagonista de Los surcos del azar. Un republicano convencido con una sola idea en la cabeza: derrotar al fascismo en España y en el mundo. Un personaje que entremezcla las historias de varios combatientes rojos, cuya tropa, La Nueve, fue la primera en llegar a París para liberarla de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Que, como miles de españoles, tuvo que emigrar de su tierra, con la esperanza fallida de volver a un país libre.

La memoria es también el motivo de su más reciente libro, Regreso al Edén, la historia de una familia española en pleno auge del franquismo, llena de carencias y miseria, por un lado, y de machismo y catolicismo por el otro. Una novela narrada a partir de una fotografía familiar tomada en la playa de Nazaret en 1940, la única en la que aparecía la madre de la protagonista, que a su vez es la madre de Roca, y que demuestra los nocivos efectos de la política y la ideología en las personas de carne y hueso. 

A propósito de sus tiras semanales, recopiladas en la trilogía Pijamesca, en las que Roca toma como pretexto las cosas que le van pasando para transformarlas en historias llenas de humor y reflexiones, comentó que si bien las tiras, al igual que algunos de sus libros, están basadas en su propia vida, no son necesariamente un reflejo fiel de ella. El simpático personaje empijamado, que aparentemente es él mismo, le sirve justamente para contar y decir cosas que el verdadero Paco no se atrevería. Es alter ego múltiple que, por lo mismo, tiene la cualidad de desdoblarse e inmiscuirse en todo. Cuestionado por su interlocutor acerca de la literatura del yo y las críticas en torno a ella, que le achacan una falta de imaginación literaria, Roca dijo que en el fondo todos los escritores, al igual que los autores de cómics, hablan de sí mismos, de lo que les pasa, de lo que les afecta, aunque unos lo hacen de una manera más velada que otros, y que lo importante es que las historias puedan trascender ese nivel de lo meramente personal y tener eco en los demás, aunque eso sí, deben estar bien contadas.